viernes, 2 de diciembre de 2011

Enseñanza de la gramática en la escuela primaria

¿Enseñar gramática? ¿Cuál? ¿Cuánta? ¿Cómo? ¿Para qué?

Por: Manuela Muñoa
Alumna del 1º año del Profesorado de Educación Especial
Concordia, diciembre de 2011


Antes de los Nap…

(Un repaso sintético de la historia de la enseñanza de la gramática en las escuelas argentinas)

   En la Argentina, la enseñanza de la gramática tradicional en la escuela llegó hasta los años cuarenta. La misma, de carácter precientífico, se sustentaba bajo la autoridad de la Real Academia Española, con sus raíces en las gramáticas del griego y del latín. Pretendía legitimar una lengua como correcta o culta (la literaria), en detrimento de otras variedades.  Por esta razón, la función que cumplía la escuela era la de enseñar a hablar y a escribir según la lengua culta.
  Luego, el estructuralismo de Ferdinand de Saussure irrumpió tanto en el campo científico como en el educativo. El lingüista español Amado Alonso introdujo estas ideas  a través del Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires, que dirigió entre 1927 y 1946; tradujo el Curso de Lingüística General de Saussure, y formó a quienes serían las autoras de libros basados en el estructuralismo que por décadas se utilizarían en nuestras escuelas medias: Ana María Barrenechea, María Hortensia Lacau, Mabel Manacorda de Rosetti. 
    Esta primera teoría lingüística científica reconoce la existencia no solo de la lengua (sistema de signos de carácter social) sino del habla, que es el uso particular y concreto que cada individuo hace del sistema lingüístico.  El estructuralismo toma como objeto de estudio a la lengua, y en particular la gramática oracional. Su mayor desarrollo se realizó en los campos de la fonología y la morfología
  Lo que sucedió en las escuelas argentinas, fue que no se supo lograr la transposición didáctica de esta teoría, es decir que no se adaptaron los contenidos científicos a la enseñanza de los alumnos. El estructuralismo prometía que enseñando gramática se ayudaría a mejorar tanto la oralidad como la escritura de los educandos.  Sin embargo esto no sucedió;  porque en pos de querer enseñar exactamente lo que significaban los conceptos, se los terminaba haciendo ininteligibles,  y por ello inútiles, para los estudiantes. Además, otra falla de la escuela fue la enseñanza de la gramática reduciéndola al análisis sintáctico  de oraciones.
   Mientras que en los años 70 el estructuralismo estaba en su auge en el sistema educativo argentino, en los 90 se difundieron en nuestro país nuevas corrientes que abrirían las posibilidades de pensar al lenguaje y la enseñanza de la lengua desde otra perspectiva. Estas nuevas teorías (antropología lingüística, etnografía del habla, análisis conversacional, sociolingüística, psicolingüística, gramática textual, análisis del discurso, pragmática) constituyen el nuevo marco teórico de los contenidos de Lengua en el nuevo currículum aprobado tras la sanción de la Ley Federal.de Educación: los Contenidos Básicos Comunes.  Esta renovación curricular y pedagógica de la lengua es conocida como el Enfoque Comunicativo, que redujo y confinó los contenidos gramaticales a  la enseñanza ocasional de los datos que fueran necesarios en el momento de la revisión de los textos escritos por los alumnos.  Así, esta nueva mirada desterró a la gramática de las aulas, dejando un hueco que no tardaría en hacer ruidos.



La gramática pasó a la izquierda y la sociolingüística a la cabeza

   El tema de la enseñanza de la gramática en las escuelas fue y aun hoy sigue siendo polémico e interesante para revisar. Posee propuestas positivas pero con muchas contradicciones en la práctica. El punto es ¿cuál es el lugar que le compete a la gramática en la actualidad?  
    Durante décadas, primero la gramática tradicional  y luego el estructuralismo se propusieron como ejes en la enseñanza de las cátedras de lengua, abogando por una lengua única, correcta, considerada culta, por ser la de los medios,  los libros y determinados grupos sociales.
    Así, se deslegitimó la voz de muchas personas, de muchos grupos sociales con sus sociolectos, idiolectos, cronolectos y dialectos determinados. ¿Cómo fue posible que en las escuelas se nieguen, se silencien las diversas identidades lingüísticas y culturales?
 Como reacción al estructuralismo llegó el Enfoque Comunicativo y las perspectivas de la gramática cambiaron rotundamente ya que la enseñanza de la lengua se centró en el aprendizaje de la lengua mediante las prácticas de lectura y escritura,  haciendo una fuerte crítica al estructuralismo que en las aulas se reducía al análisis de oraciones que en nada mejoraban los modos de ejercer el lenguaje en diferentes situaciones comunicativas. Así, nos fuimos de un polo a otro. Como resultado de este enfoque surgieron falencias en los aprendizajes de la lengua. ¿Cómo corregir un texto sin conocimientos gramaticales sistematizados? ¿Sólo con la práctica de la lengua se aprende sobre ella?
   En la actualidad, con la nueva Ley de Educación Nacional, los NAP (Núcleos de Aprendizajes Prioritarios) de Lengua apuntan a desarrollar más la capacidad creadora de los alumnos, dejando a la gramática en un segundo plano, pero no desvalorizando su utilidad.  La propuesta didáctica consiste en partir de la gramática intuitiva que poseen los estudiantes, en cuanto usuarios del lenguaje, y a través del análisis de errores o de juegos, desarrollar  la reflexión lingüística (Bloque de Reflexión sobre la Lengua –sistema, norma y uso- y los textos).
   Lo que ocurre hoy es que abundan en las capacitaciones,  ideas y conceptos innovadores y brillantes, pero en la práctica estos pocas veces se llevan a cabo.  En la mayoría de las escuelas se trabaja todavía bastante en base al estructuralismo, limitando las posibilidades de los alumnos de crear identidad y conocimientos a partir de sus propias culturas.
   Es necesario reflexionar acerca de la importancia de reconocer los diferentes lenguajes, ya que cada persona es un mundo, un todo, una totalidad, y es por ello que merecemos el respeto de las diversas formas de construcción de las identidades. Un ejemplo del modo en que se podría enseñar a leer y escribir respetando las culturas de las cuales provienen los chicos es dejar que escriban primero tal como hablan y mientras tanto enseñarles que hay otra forma de escribir también, que hay una lengua estándar, que es la que debe enseñar la escuela, pero que también hay otros modos de comunicarse que son muy valiosos y dignos de respeto.
   El discurso siempre genera relaciones de poder, dirá Michel  Foucault, y si pensamos en términos reduccionistas y simplistas como ya lo planteaba la gramática tradicional, admitiendo como válida únicamente la lengua que María Isabel Requejo llama   estándar, lo que estamos haciendo implícitamente es generar relaciones de poder desiguales, en donde uno ejerce la violencia sobre el otro, en donde uno es más que el otro, cuando en definitiva la idea por lo menos utópica es que todos somos iguales más allá de nuestras diferencias, porque somos seres humanos y además vivimos en una supuesta democracia.
  El rol de la escuela y de la enseñanza de la lengua más precisamente debe ser el de encargarse de brindarles a sus alumnos la posibilidad de incorporar para sí la lengua estándar ya que la misma les servirá para adaptarse a diferentes situaciones comunicativas como por ejemplo una entrevista laboral o la participación en una reunión informativa. Pero además y primordialmente no olvidar bregar por el derecho a que cada persona se exprese según su idiolecto o dialecto, como lo explica Fernando Avedaño, respetando la cultura de cada uno, como lo plantea Requejo. Sí, hay que encontrar el equilibrio entre la enseñanza de la lengua estándar, la gramática y los sociolectos diversos  y no es tarea sencilla. Se trata de  no olvidar que antes que nada somos personas cada una a su manera y no hay aquí superiores ni inferiores, por lo menos  no los habrá mientras no se los trate o destrate como tales. Poder ser o no poder ser. Esa es la cuestión.
   Es por todo lo ya explicado que la escuela debe abrir el espacio a los diferentes sociolectos, a las diversas identidades, porque la escuela debe bregar por la integración, por la convivencia de la diversidad, y trabajar desde los contenidos significativos de cada cultura en particular, tomando a los mismos como andamios en términos vygostkyanos, para la construcción del conocimiento de manera colectiva y democrática, es decir por la igualdad de oportunidades y la inclusión, siempre desde el reconocimiento del otro como tal. Por eso digo basta de gramática que excluya; construyamos un espacio en donde la lengua se aprenda hablando, escribiendo, expresándonos, ayudándonos a ser cada vez más nosotros mismos, en compañía sí de una gramática que nos posibilite los recursos para solucionar situaciones de la vida cotidiana. Enseñemos lengua apostando al goce estético y la cotidianeidad; de nada sirve memorizar reglas si no nos sabemos expresar libremente.




Bibliografía utilizada:

Avendaño, Fernando. Didáctica para la lengua del 2do ciclo de la EGB. Rosario. Editorial Homo Sapiens,Rosario 2001 (3º ed.)

Foucault, Michel .El orden del discurso. Editorial Tusquets. España.1999.

María del Pilar Gaspar y Silvia M. González. Nap Lengua 1. Ministerio de Educación Ciencia y Tecnología., Bs.As. 2006

Otañi, Laiza, Gaspar, María del Pilar y otros. Entre Líneas: teorías y enfoques en la enseñanza de la escritura, la gramática y la literatura. Editorial Flasco Manantial. Buenos Aires. 2009.

Requejo, María Isabel: Lingüística social y autorías de la palabra y del pensamiento. Ediciones Cinco. Buenos Aires 2004.